Buen día, la temperatura es de 13 grados y la humedad de 100%. Estas son las noticias que tenemos para ustedes este día, aun en nuestro día. Gracias por leernos.
Cataratas, la temperatura es de 20 grados y la humedad está en un 80 por ciento. Estos son los títulos de las principales noticias del día –suena en la radio, aparece en los diarios impresos, en las páginas digitales, en la televisión, en weblogs, y hasta en redes sociales.
Para el que escucha, lee o ve, es tan normal la cotidianeidad de las noticias que lo anormal en su jornada es que no haya algo nuevo para enterarse y más si no hay quién lo cuente. Él exige que la narración de los sucesos del mundo que recibe en la comodidad de su sofá, oficina, sillón, silla, hamaca, cama, a la hora que sea durante las 24 que tienen nuestros días, como un servicio que debe ser proporcionado a costa de lo que sea, porque él lo sostiene y es la razón de la existencia de quienes les cuentan todo lo que pasa.
Y no está tan errado, porque el que cuenta, cuenta para quien escucha, el que escribe, escribe para quien lee, y el que entretiene, entretiene para quien observa; y esa es la razón final del comunicador. Sin embargo, como uno de los servicios más atípicos, el costo que significa contar, escribir, decir, narrar, sacar fotos, filmar, no lo asume directamente quien recibe el servicio, y a la vez es este consumidor final quien exige más que el que sí aporta financieramente inclusive.
Así entonces, el que se despierta con el sonido de la radio en su alarma, se enoja con el que cuenta porque no está “como siempre” a la 5 de la madrugada cuando él se va al trabajo, para contarle si hace frío o no. De la misma manera, el que al sentarse en su oficina o en la sala de su casa al lado del mate, y ve que La Voz no está con “cosas nuevas” a las 6 de la mañana, despotrica contra los comunicadores que “no hacen nada y andan al pedo todo el día”.
No importa si los de la página no pudieron pagar el servicio de luz, porque se hizo difícil cobrar este mes; no importa si la cámara del que filma está remendada con cinta adhesiva porque se complicó el pago de auspicios durante varios meses; no interesa si la notera no tiene cómo moverse para llegar a donde suceden las “cosas nuevas”, el medio tiene que contar lo que sucede, por que sí…
Buen día, queridos lectores (aunque el agua de nuestro mate esté medio fría porque se terminó el gas), la temperatura es de 15 grados (acá adentro de casa también porque la estufa está medio enclenque), y la humedad es de 90% (justo al lado nuestro lo mismo porque la filtración del techo todavía no pudimos arreglar). Estas son las noticias que tenemos para ustedes. Que tengan un hermoso día, también en nuestro día. Gracias por leernos.
Para el que escucha, lee o ve, es tan normal la cotidianeidad de las noticias que lo anormal en su jornada es que no haya algo nuevo para enterarse y más si no hay quién lo cuente. Él exige que la narración de los sucesos del mundo que recibe en la comodidad de su sofá, oficina, sillón, silla, hamaca, cama, a la hora que sea durante las 24 que tienen nuestros días, como un servicio que debe ser proporcionado a costa de lo que sea, porque él lo sostiene y es la razón de la existencia de quienes les cuentan todo lo que pasa.
Y no está tan errado, porque el que cuenta, cuenta para quien escucha, el que escribe, escribe para quien lee, y el que entretiene, entretiene para quien observa; y esa es la razón final del comunicador. Sin embargo, como uno de los servicios más atípicos, el costo que significa contar, escribir, decir, narrar, sacar fotos, filmar, no lo asume directamente quien recibe el servicio, y a la vez es este consumidor final quien exige más que el que sí aporta financieramente inclusive.
Así entonces, el que se despierta con el sonido de la radio en su alarma, se enoja con el que cuenta porque no está “como siempre” a la 5 de la madrugada cuando él se va al trabajo, para contarle si hace frío o no. De la misma manera, el que al sentarse en su oficina o en la sala de su casa al lado del mate, y ve que La Voz no está con “cosas nuevas” a las 6 de la mañana, despotrica contra los comunicadores que “no hacen nada y andan al pedo todo el día”.
No importa si los de la página no pudieron pagar el servicio de luz, porque se hizo difícil cobrar este mes; no importa si la cámara del que filma está remendada con cinta adhesiva porque se complicó el pago de auspicios durante varios meses; no interesa si la notera no tiene cómo moverse para llegar a donde suceden las “cosas nuevas”, el medio tiene que contar lo que sucede, por que sí…
Buen día, queridos lectores (aunque el agua de nuestro mate esté medio fría porque se terminó el gas), la temperatura es de 15 grados (acá adentro de casa también porque la estufa está medio enclenque), y la humedad es de 90% (justo al lado nuestro lo mismo porque la filtración del techo todavía no pudimos arreglar). Estas son las noticias que tenemos para ustedes. Que tengan un hermoso día, también en nuestro día. Gracias por leernos.
Kelly Ferreyra, Hugi Lòpez
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